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Arturo Arriagada

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Ciudadanía digital, democracia análoga

Ciudadanía digital, democracia análoga
Arturo Arriagada
Revista Poder
Febrero, 2009

Hasta ahora las campañas políticas son como un reality. Candidatos y aspirantes a famosos se muestran cercanos, honestos y consecuentes para obtener el voto de ciudadanos y audiencias. Pero los reality parecen ser más eficientes que las campañas en captar el interés de los jóvenes. Con la implementación del voto voluntario -y para convocar a quienes hasta ahora no votan- los políticos tendrán que poner más atención a los intereses de personas que se relacionan con el mundo a través de internet y la televisión.

En una sociedad donde los medios de comunicación configuran la vida cotidiana de las personas, la política como instancia de deliberación de los asuntos públicos se ha ido adaptando a la lógica de los medios. Las frases cortas en vez de grandes discursos, la delgada línea entre la vida pública y privada de los políticos y el cambio de las ideologías por apuestas más cercanas a la publicidad de estilos de vida, son algunos ejemplos de esa adaptación. Si la política se ha simplificado para convertirse en un "evento mediático", ¿por qué los casi 3 millones de jóvenes no-inscritos no logran sintonizar con esta nueva "programación"?.

Las transformaciones sociales que ha vivido Chile en los últimos 20 años han redefinido el concepto de "ser-ciudadano". La participación en actividades políticas, en partidos y organizaciones sociales, el voto como un deber y la discusión de asuntos públicos gracias a la información de los medios, podría asociarse a un tipo de ciudadano más propio de los 60 que del bicentenario. En cambio, para esos millones de no-inscritos en los registros electorales, ser ciudadano sería una instancia menos comprometida con las instituciones. El voto no es una obligación y la expresión política se lleva a la práctica a través de decisiones de consumo, voluntariado o activismo. Estas personas no siempre confían en los medios como fuente de información y potencian sus relaciones sociales a través de internet. Al primer grupo Lance Bennett, académico de la universidad de Washington, los llama los "ciudadanos obedientes" y al segundo los bautiza como los "ciudadanos actuales".

El "ciudadano actual" representa la desconexión con una cultura política que genera desconfianza. En Chile, un 43% de los jóvenes entre 18 y 29 años no está dispuesto a participar en las elecciones en el futuro, mientras un 41% considera que sus acciones no inciden en las decisiones de las autoridades, según la encuesta Feedback-UDP de 2008. Hasta ahora los políticos piden que los escuchen, pero estos datos dan cuenta que ellos no están poniendo atención a las motivaciones, demandas e iniciativas de los "ciudadanos actuales". Lo más preocupante es que a menor nivel socioeconómico, mayor la desconfianza y el desinterés en participar.

Poco a poco internet emerge como un espacio para el ejercicio de la política. En el Reino Unido en las elecciones de 2005, diversos estudios confirmaron que los jóvenes -a diferencia de los adultos- participaron del proceso político en internet, considerándolo un espacio confiable y efectivo. En Estados Unidos, durante la campaña de Obama ocurrió lo mismo: en el caso de los jóvenes, internet pasó a ser una herramienta de conexión y compromiso ciudadano con la política, reconocida y validada por el candidato.

En Chile, las dinámicas de organización, comunicación y participación que se dieron en las protestas en Facebook por la "estatua del Papa" dieron cuenta del mismo fenómeno. De la deliberación sobre este asunto público en foros se pasó a la acción en las calles y a la conversación cotidiana sobre el tema. Todo ello a través de la recomendación. A su vez, reflejó las temáticas que motivan a esos jóvenes a participar, mucho más asociados a la defensa de un estilo de vida con resultados en el corto plazo. Así, combinan intereses colectivos -como el cuidado del medio ambiente o el uso de espacios públicos- con el individualismo propio del consumo y los estilos que defienden. Además, la mezcla de humor y entretención en este tipo de participación política no se asocia a la estructura y lenguaje del actual discurso político, más vertical que horizontal. Con esas prácticas los "ciudadanos actuales" atacan la falta de autenticidad que ven en el ejercicio de la política y que los aleja de participar (Estudio Lado Humano-UDP, 2009).

La falacia de la participación que promovieron los candidatos presidenciales en sus campañas online sería una tarea pendiente para los "ciudadanos actuales". Sus sitios web no siempre fomentaron la formación de comunidades que establecieran vínculos de acuerdo a los intereses particulares de los usuarios. Más bien operaron como canchas con reglas y temas predefinidos por los candidatos. Es distinto organizar una "pichanga" en la calle entre desconocidos que jugar obligado con los compañeros de oficina en la fiesta de fin de año. Así se entiende que tan solo un 2,9% de los chilenos haya utilizado internet para obtener información en las elecciones pasadas (ICSO-UDP, 2009).

El desafío para los políticos es generar incentivos que estimulen la participación de los "ciudadanos actuales". El debate sobre la reforma de salud en Estados Unidos y la campaña online de Obama para llevar a la práctica el lobby ciudadano representa un estilo de gobierno que va más allá del voto. También intenta empoderar a los ciudadanos para que se hagan cargo del destino de su país, lo que implica expandir la agenda de temas de discusión pública. Para evitar fomentar la desigualdad entre los ciudadanos obedientes y actuales, la masificación de internet en Chile va a tener que dejar de ser materia pendiente. Por lo mismo, el futuro gobierno debiera insistir en validar cada vez más la participación online.

Para lograr que los millones de "ciudadanos actuales" acudan a votar a las urnas en las próximas elecciones, los políticos no la tienen fácil. Si hasta ahora la participación política se reducía al voto, con el cambio en el sistema electoral la participación online toma relevancia para concretarse en las urnas. Ahora los futuros gobernantes tendrán incentivos potentes para prestarle atención a las dinámicas de conversación y participación online de esas personas. En internet los políticos podrán construir sus propios estadios, pero las reglas, los jugadores y el estilo del partido que se juega lo tienen que elegir los ciudadanos.

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Reiniciar la democracia

13/02/10
Reiniciar la democracia
Arturo Arriagada
Revista Que Pasa

A diferencia de los computadores, las democracias no tienen un botón que permita reiniciarlas. Si bien esta forma de organización social está pasando por un momento difícil, muchas voces consideran que internet la puede reanimar. Ya sea como un facilitador de la organización política o como un espacio para la deliberación de los asuntos públicos, internet puede robustecer la democracia fomentando la participación ciudadana. El desafío de políticos y ciudadanos está en darle credibilidad a la política online.

La revista Wired -en su versión británica - publicó hace unas semanas un artículo titulado Reboot Britain (Reiniciar al Reino Unido). Académicos, consultores y ciudadanos presentaron ideas para fomentar el debate público y mejorar la calidad de la democracia. La desconfianza hacia la clase política y los bajos niveles de participación ciudadana son síntomas de una enfermedad que afecta a diversas democracias en el mundo, la crisis de la representación.

James Murray -emprendedor y asesor tecnológico de laboristas y conservadores- considera que un gobierno competente tiene que promover la participación online ¿De qué forma? Dejando que los ciudadanos presenten proyectos de ley a través de internet. Allí la gente vota por ellos y, si se aprueban, el Parlamento se compromete a discutirlos. Murray también sugiere que los proyectos de ley que presenten los parlamentarios puedan ser bloqueados por los ciudadanos. En caso de recolectar 20 mil firmas online, el proyecto no se vota en el Parlamento. Si eso no ocurre, el proyecto se discute en las cámaras. Quizás esta iniciativa implique más trabajo para los parlamentarios, pero sería una señal de interés por escuchar la voz de quienes se interesan en participar más allá de las urnas.

¿Es posible llevar la experiencia de la web 2.0 a la aplicación de las leyes? Aza Raskin -director de user experience de Mozilla Labs- cree que sí. Si Facebook, Twitter y Google mejoran sus servicios a través del uso que le dan los usuarios, lo mismo debiera ocurrir con la implementación de nuevas leyes. Al igual que los sitios de internet, las leyes requieren de marcha blanca para operar y responder a la particularidad del comportamiento humano.

Todavía la idea de una democracia representativa fomentada desde internet suena lejana para la realidad chilena. ¿Algunas razones? La falta de acceso a la red y el cambio de paradigma que significa validar el espacio online como un lugar para el ejercicio de la política. Pero si la clase política no se atreve a innovar para intentar recuperar la confianza de la ciudadanía, transparentando sus acciones y escuchando a los ciudadanos, todos perdemos. El gobierno de Sebastián Piñera tiene que abrir las grandes alamedas de la era digital a los chilenos. Sólo así se harán realidad los anhelos de más participación y democracia de quienes aspiran a construir una sociedad menos desigual.

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Los desafíos de Chilevisión

21 de Enero, 2010
Los desafíos de Chilevisión
Arturo Arriagada
El Mostrador

Al ofrecer entrevistas con condiciones, Sebastián Piñera da una señal de seguir más preocupado de sus negocios en vez de su futuro gobierno. Para despejar dudas sobre sus conflictos de interés y entregarle independencia informativa, Piñera tiene que dejar la propiedad de Chilevisión (CHV). En caso contrario, pone en peligro la confianza de los chilenos hacia ese canal en particular y los medios de comunicación en general.

Con la llegada de Piñera a la propiedad de CHV, el canal ha sido exitoso en términos de rentabilidad y audiencias. Junto con Mega -en el primer semestre de 2009 - CHV fue el canal de televisión más rentable dentro de una industria pequeña pero competitiva. De acuerdo a los datos de la encuesta ICSO-UDP en 2009 -después de TVN (45%) - CHV fue el segundo canal más visto por los chilenos para informarse (22%).

Entre 2005 y 2009 -después de El Mercurio- los chilenos perciben a CHV como el medio de comunicación más inclinado hacia la derecha (ICSO-UDP). Si bien las personas se informan por medios que no necesariamente representan sus posiciones políticas -desde que Piñera se instaló como propietario- las audiencias perciben una derechización de CHV. Aunque esas percepciones pueden estar influidas más por la asociación "Piñera-propietario-derecha" que a los temas tratados por el canal de televisión. La similitud en la agenda temática de diarios y televisión en Chile -en temas como deportes y delincuencia- impide asignarle a CHV una dirección muy distinta a la del resto de sus competidores.

La información de los medios de comunicación es central para la sustentabilidad de la democracia. Con ella las personas pueden tomar decisiones políticas informadas y establecer criterios de evaluación del desempeño de los gobiernos. En Chile los medios -especialmente la televisión- son la principal fuente de información de los chilenos. En los últimos años tanto la prensa escrita como la televisión han aumentado su rol fiscalizador del poder público, fomentando una cultura de la transparencia. Escándalos políticos como el caso Spiniak, MOP-Gate y el del ex senador Lavandero no se habrían develado si no es por el activo rol de los medios. Además de sus posiciones políticas y evaluaciones personales de los gobiernos de la Concertación, la victoria de Piñera probablemente esté asociada a la información que encontró ese 51,5% de chilenos en los medios. En este contexto, la existencia de medios fiscalizadores genera incentivos para que los gobiernos actúen con mayor transparencia.

Al ser más competitiva que la prensa escrita, la industria televisiva ha dado mayores señales de transparencia respecto de sus propietarios y potenciales conflictos de interés. Los problemas de Piñera y CHV son ampliamente conocidos a diferencia de conflictos de interés que se presentan entre propietarios de prensa escrita y otras empresas u organismos públicos. En TVN, Consuelo Saavedra fue relegada a un rol más secundario como rostro informativo mientras Andrés Velasco se desempeña como ministro de Hacienda.

Por esto mientras más se demore Piñera en decidir la venta de CHV, más incomoda a sus periodistas y equipo de prensa. El rechazo de Iván Núñez a realizar una entrevista condicionada por el ahora presidente electo daña a CHV. Pero de paso afecta al resto de los canales que aceptaron hacer la entrevista sin preguntar por el futuro de LAN. La independencia y el valor de esos profesionales no se puede ver afectada por las decisiones del dueño del canal. Por ello los rostros emblemáticos de CHV -que gozan de altos niveles de credibilidad e independencia- debieran exigirle públicamente a Piñera que se desprenda del canal. Lo de Núñez fue la primera señal.

En 2009 la gran mayoría de los chilenos consideró que los medios de comunicación ejercen su rol informativo con libertad (68%, ICSO-UDP, 2009). Pero en comparación con años anteriores, los chilenos desconfiaron más en la televisión y los diarios (42% y 46%, respectivamente). Por lo mismo -y ya que son actores centrales en la democracia- Piñera no puede fomentar la desconfianza de los chilenos en los medios. En este escenario, por el bien de la independencia de CHV como una fuente importante de información y evaluación del desempeño del gobierno de turno, el ahora presidente electo tiene que dejar la propiedad de ese medio de comunicación. De lo contrario, Piñera comenzará a parecerse cada vez más a Berlusconi, arriesgando el prestigio y la institucionalidad de la presidencia. Algo que ni el propio Piñera ni el país espera.

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La Concertación se divorcia de la opinión pública

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18 de Enero, 2010
La Concertación se divorcia de la opinión pública
Arturo Arriagada
El Mostrador

Ayer se firmó el divorcio entre la Concertación y los chilenos. Después de un matrimonio de 20 años, la mayoría de los ciudadanos consideró necesario construir una nueva relación con la Coalición por el Cambio. Pero los matrimonios dejan hijos, amigos e historias en común. Para terminar con la tristeza propia de un quiebre sentimental, Piñera tiene que darle continuidad y novedad al relato concertacionista de respeto a los derechos humanos, el ejercicio de las libertades individuales y el modelo económico con rostro humano.

Gracias a la Concertación los chilenos se convirtieron en ciudadanos más exigentes y conscientes de ejercer libremente sus derechos. Si bien la coalición de centro-izquierda promovió las "tres cuotas precio contado" y el derecho a reclamo por servicios de mala calidad, no estuvo dispuesta a crear un eficiente "servicio al cliente". Durante la campaña no escuchó las demandas de más participación, renovación de las elites políticas y el cumplimiento de promesas pendientes con diversos sectores que se arrastraban desde hace varios años. Confió en la aprobación de Bachelet quien hace rato había optado por potenciar su propio liderazgo a costa de la coalición. Los escándalos de corrupción, el conflicto mapuche, la falta de recambio en las cúpulas de los partidos, la política medioambiental -entre otros pendientes- fueron ocupando la línea de crédito de una Concertación que parecía más preocupada de mantenerse en el poder que de renovar el voto de confianza con los chilenos. Por lo mismo, apelar a los derechos humanos y a la posibilidad de volver al caos con un gobierno de derecha, fueron estrategias probadas que no estuvieron a la altura de las demandas del electorado.

A diferencias de otras campañas de la derecha, la de Piñera fue exitosa gracias a tres acciones. En primer lugar, no le hizo caso a los que pregonaban la teoría del desalojo. Entendió que el tono de los años ochenta ya no corría en el Chile del bicentenario. En segundo lugar, se mostró como un candidato liberal en lo económico y también en lo valórico. Para ello acorraló a los autoflagelantes de la UDI y aisló de la campaña a quienes tuvieron alguna vinculación con la dictadura. Por más que la Concertación intentó asociar a Piñera con la dictadura y el conservadurismo -pese a sus ambigüedades de último momento- el ahora presidente electo nunca se mostró interesado en liquidar su chapa de moderado. La Concertación impulsó el ejercicio de la libertad de los chilenos en la calle, en las urnas y en la cama y Piñera no lo desconoció. En tercer lugar, Piñera se subió al carro de los logros de la Concertación -como la protección social- y criticó duramente los errores de la coalición de centro-izquierda como la corrupción y la falta de renovación.

En sus 20 años de gobierno, la Concertación construyó un relato y una estética propia de su arcoiris, basada en la inclusión y la diversidad, la tolerancia y el respeto. Su principal arma ante todas las dificultades y contradicciones que enfrentaron en el ejercicio del poder fueron los derechos humanos y la recuperación de la democracia. Una vez que Bachelet llegó a La Moneda y que Pinochet murió sin funerales de Estado, la Concertación perdía parte importante de su ethos y comenzó a desarmarse. La tolerancia que predicaban se esfumó con las primarias para la galería que llevaron a Frei a ser el candidato en esta elección. La contradictoria renovación que representó Orrego, Tohá y Lagos Weber en el comando de Frei y la renuncia de dos de los cuatro presidentes de los partidos no fue suficiente.

En su llegada a La Moneda, Piñera tendrá que continuar el legado concertacionista. Los chilenos apostaron por la renovación de caras y la eficiencia en las políticas desarrolladas por la Concertación. Cuando entrevistaban a los adherentes de Piñera en televisión, sólo decían que Chile necesita un cambio. Piñera es un nuevo piloto que lo representa, pero tendrá que seguir aportando al cambio cultural que impulsó la Concertación hace 20 años. Por lo mismo su primera señal debe ser la explícita y transparente separación entre política y negocios. En su discurso como presidente electo ya dejó en claro que el rol de la futura oposición y la democracia de los acuerdos serán claves. La luna de miel de su gobierno dependerá del tiempo que demore la Concertación en renovarse.

Si el Chile del bicentenario es claramente mejor al del plebiscito ha sido gracias a la coalición del arcoiris. Pero la Concertación pecó de soberbia, se aferró al poder y fue incapaz de seguirle el ritmo a las demandas ciudadanas que ella misma crió y educó durante 20 años.

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Victimización como política comunicacional

5 de Enero, 2010
Victimización como política comunicacional

Arturo Arriagada
El Mostrador

Los altos niveles de aprobación a la gestión de Michelle Bachelet han sido atribuidos al manejo económico de su gobierno, pero también se deben a su capacidad para construir una política comunicacional basada en la victimización de su figura. Bachelet fue la primera mujer en llegar a La Moneda -y probablemente así quedará en los libros de historia- pero también una víctima de la Concertación y de una forma de hacer política que no era santo de su devoción y que terminó usando a su favor.

Para destacar sus fortalezas y minimizar debilidades, los gobiernos definen una política comunicacional. Esta es una especie de GPS que los sitúa en el tiempo y espacio político para hacer públicos sus objetivos - es decir, lo que quieren hacer- y los mecanismos para lograrlo -a través del diseño e implementación de políticas públicas-. Ya que los medios de comunicación se han convertido en el espacio a través del cual la opinión pública evalúa el desempeño de los gobernantes, la política comunicacional de un gobierno apunta a superar el filtro de los medios para dar a conocer sus logros a la ciudadanía. Por esto una alta aprobación presidencial -en parte- se debe a una eficiente política comunicacional.

En su primer año de gobierno, Michelle Bachelet tuvo serios problemas para echar a andar su política comunicacional. La promesa de un gobierno ciudadano, sin que nadie se repitiera el plato y en torno a cuatro proyectos -reforma previsional, reforma educacional, fomento a la innovación y mejoramiento de la calidad de vida- se vio frenada por conflictos políticos que cuestionaron su liderazgo. Las protestas estudiantiles y el desastre de Chiguayante -donde familiares de víctimas de aluviones increparon a Bachelet frente a las cámaras de televisión- fueron crisis que reflejaron las primeras señales de incongruencia en su gobierno. Su programa de gobierno y la desordenada política comunicacional para difundirlo eran más bien una serie de intenciones que no se materializaban en logros concretos. Si para llegar a La Moneda prometió gobernar con los ciudadanos, Bachelet optaba por culpar a sus ministros, demorándose en la toma de decisiones y -muchas veces- escondiéndose de los conflictos.

Pero la política comunicacional de Bachelet tiene un antes y un después de su célebre expresión del femicidio político. Con esa analogía intentaba posicionarse como víctima de una forma de hacer política en la que no lograba encajar. En ese momento -septiembre de 2007-sólo alcanzaba un 35% de aprobación. Ya habían pasado las protestas estudiantiles, el cartillazo a sus ministros y la crisis del Transantiago con la frase del instinto incluida. Su liderazgo era poco comprendido por los chilenos y las cúpulas de los partidos de la Concertación se enredaban en sus propios conflictos de identidad. Bachelet iba en su segundo cambio de gabinete y claramente su corazón socialista no bombeaba lo suficiente como para hacer realidad las promesas de un gobierno ciudadano, desde abajo hacia arriba, más incluyente.

Después de su denuncia pública en contra de la violencia política de la cual era víctima, Bachelet encontraba una brújula para refundar su hasta entonces dispersa política comunicacional. La idea de ser víctima de una forma de hacer política que ella no pudo cambiar le daba un relato a la segunda mitad de su gobierno. Bachelet comenzó a proteger su figura -y de paso minimizar sus errores- culpando silenciosamente al sistema político y a los partidos de la Concertación. Y así lo entendieron los chilenos, quienes comenzaron a ver que las intenciones de Bachelet -y sus logros- respondían a un estilo de gobierno muy distinto al de sus antecesores.

La crisis económica y la decisión del ministro Velasco de ahorrar para los tiempos de vacas flacas solo vino a reforzar la política comunicacional de Bachelet. Independiente de los bajos niveles de crecimiento económico del país, Bachelet tenía una gran billetera para aumentar los niveles de gasto social. Así se encargó de comunicarlo, retomando su promesa de gobierno de construir una red de protección social iniciada con la educación preescolar y la reforma previsional. En ese contexto, Bachelet se anotó un triunfo al lograr que los candidatos presidenciales hablaran sin atorarse de "más Estado" y "protección social".

Pero la política comunicacional de Bachelet también ha estado llena de contradicciones. Si bien fue consecuente al no rendirle funerales de Estado a Pinochet, muchas veces confundió la simpatía con la farándula. Bachelet terminó recibiendo en La Moneda a más artistas internacionales que a representantes mapuches o deudores habitacionales. En su posición de víctima y espectadora -pese a los altos niveles de aprobación a su mandato- Bachelet siguió en su aislamiento de los conflictos políticos, evitando dar conferencias de prensa y responder las preguntas de periodistas.

Las políticas comunicacionales de los gobiernos van adaptándose a los contextos políticos y económicos del país. Al mismo tiempo permiten comunicar los objetivos y logros de un gobierno. La crisis económica, las primarias truchas de la Concertación y la baja votación de Eduardo Frei, terminaron por reforzar la política comunicacional de Bachelet basada en la victimización de su figura. Más allá de sus errores y omisiones como gobernante, los chilenos terminaron queriendo a Bachelet gracias a una política comunicacional que la presentó como víctima de un contexto político que le hizo la vida imposible. El "femicidio político" contribuyó a definir un estilo de gobierno que interpretó los miedos y preocupaciones de un país ansioso por más inclusión. Así Bachelet estableció un vínculo poderoso con los chilenos cuyo mejor ejemplo son los niveles de aprobación a su figura y la probable derrota de la Concertación el próximo 17 de Enero.

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Feliz 2010 & Conversaciones sobre medios, política y participación

Este es el último envío de 2009 de Antimedios. Acá podrán encontrar extractos de una serie de conversaciones que tuve en Septiembre pasado gracias a una invitación del gobierno de EE.UU. al International Visitor Leadership Program. Allí pude visitar centros de investigación, universidades y medios de comunicación de ese país para conocer distintas experiencias relacionadas con los temas de interés de Antimedios (comunicación política, Internet, la participación 2.0, los medios y las sociedades, entre otros).

Aprovecho también de agradecer a Verónica Husch y Juan Pablo Varela de la Embajada de EE.UU. en Chile por la invitación, confianza y oportunidad para ser parte de este programa.

La discusión y el debate respecto del rol de los medios de comunicación es fundamental para el tipo de sociedad que queremos construir. El Chile de 2009 es muy distinto y mejor al de 2000 en parte por el trabajo de los medios. Si en este periodo los medios han sido protagonistas al fomentar la "cultura de la transparencia" en el sector público, en los próximos diez años su desafío estará en combinar la misma energía y rigurosidad por mayor transparencia y responsabilidad social en el sector privado. Para ello diarios y canales de televisión van a tener que fomentar la transparencia en su propia casa y dejar atrás los conflictos de interés que muchas veces los afectan. Así podrán tener un rol protagónico ante casos como el de Celco o la colusión de las farmacias, que representan los nuevos desafíos de las actuales sociedades. De igual forma, podrán aspirar a interpretar las demandas de información de sus audiencias en un contexto de incertidumbre y deconfianza política, económica, social y medioambiental.

Feliz Año 2010 a todos los lectores de Antimedios.
Saludos,
A.

1. Scott Keeter & Aaron Smith, investigadores del Pew Internet & American Life Project

Sobre el uso de Internet para fomentar la participación política y la campaña de Obama
SK: "La clave de las campañas online es que permiten hacer conversar entre ellos a los simpatizantes de los candidatos. Esto mismo ocurre respecto a la recolección de dinero para financiar esas campañas. Si en la campaña anterior a la de Obama se descubrió el potencial de Internet como herramienta útil para recolectar dinero, en 2008 Obama logró usar Internet para poner en contacto a los ciudadanos, para hacerlos conversar entre ellos respecto de cómo apoyar al candidato, de sus propios temas de interés, etc.".

AS: "Si en 2004 la participación online se podía entender como enviar un email o comentar en un blog, en 2008 la definición cambió a apoyar causas en Facebook, subir un link a Twitter, etc. El concepto de participación está evolucionando en la medida que las personas adaptan la tecnología a sus intereses ciudadanos".

SK: "Los académicos están escépticos si las definiciones de participación -especialmente en el caso de Internet- miden y captan la real participación de las personas en política. Nosotros hemos observado que hay diferencias entre la participación online y offline. Hay un nuevo compromiso cívico que Internet potencia en los ciudadanos. Nosotros lo llamamos tener una voz política, como ser parte de una protesta online. Sabemos que quienes tienen un participación política tradicional -como participar en una campaña y votar- también tiene una voz política en Internet".

SK: "Hoy en día las personas están tratando de influir en las decisiones de gobierno a través de la expresión de sus posiciones políticas en Internet, y es este espacio el que le da voz política a millones de personas que antes quizás no la tenían. Por esto los gobiernos debieran construir una plataforma transparente y eficiente donde las personas puedan obtener información sobre las acciones y decisiones del gobierno. Así crean incentivos para la participación acordes con los que se ven hoy en Internet para que las personas tengan una voz política".

2. Mike Hoyt, Executive Editor, Columbia Journalism Review (CJR)

Sobre el rol de los medios durante campañas políticas
"Es necesario que el periodismo -especialmente durante las campañas políticas- actúe como fiscalizador de las ideas, promesas y programas de los candidatos. Al final la cobertura de los medios centrada sólo en el funcionamiento de las campañas y sus estrategias deriva en un periodismo soft que finalmente omite reportear y adentrarse en el impacto de las decisiones de los gobernantes en las sociedades".

Sobre el futuro del periodismo y la crisis en la industria de medios
"Que hoy en día cada uno pueda ser un periodista es maravilloso. Pero por otro lado lo que surgen son mas opiniones sobre los hechos cotidianos y públicos, es decir, opinología. Esto es lo que hace necesario la existencia de periodistas que salgan a la calle a buscar las noticias y analizar los cambios sociales. El Boston Globe denunció a los curas y sus abusos sexuales, no los blogs. Para ello se necesitan profesionales. Para eso la objetividad es importante, aunque muchos no estén de acuerdo. La objetividad valida el trabajo de los medios y sus periodistas ante sus audiencias".

Sobre la tensión entre el negocio del periodismo y el rol político y social del periodismo
"Hay una tensión con el modelo del Huffington Post. Creo que son más forma que fondo. Es interesante lo que hacen para estar al servicio de las audiencias -trackeando a los lectores y sus visitas al sitio- pero ellos se convierten en intermediarios de la información. Toman las historias de otros -quienes han gastado recursos para obtenerlas- las resumen y se las entregan a un inmenso volumen de audiencias quedándose con parte del valor de esa noticia sin pagar nada a quien la hizo. Yo sospecho un poco de ese modelo, aunque también son un espacio para que mucha gente difunda sus trabajos".

"Hoy día se compite por tiempo. Personalmente creo que siempre habrá audiencia para análisis y reporteos serios, interesantes y de calidad. Por ello siempre habrá gente dispuesta a pagar".

"Es difícil negar los efectos del negocio sobre la información. pero la falta de competencia -antes de Internet- afectó la calidad del periodismo. Todos fueron flojos en términos de opinión y análisis. Ahora la competencia es mayor y eso ha generado cambios a favor de la información y su calidad".

Sobre la formación de periodistas en universidades
"Los principales cursos en Columbia son reporteo y escritura. Ahora creamos un sitio para cubrir los barrios de Nueva York de una forma basada más en preguntas sobre el lugar y su gente que en fórmulas noticiosas. Al final promovemos que ser buen periodista es ser un buen escritor de historias, aunque los formatos sean diversos (blogs, videos, etc.). Pero también ser un buen contador de historias requiere de una capacidad analítica para comprender los cambios sociales, políticos, económicos y culturales que originan esas historias".

3. Peter Leyden, ex director del New Politics Institute, fundador de Wired Magazine, participó en la estrategia digital de Barack Obama y actualmente es director de Next Agenda.

Sobre Obama, las redes sociales y el futuro de la política
"La gracia de las redes sociales es que son herramientas netamente políticas que se adaptan a lo que siempre se ha entendido como política: la capacidad de convocar gente para discutir respecto de los asuntos públicos de la manera más diversa posible".

"Obama combinó lo mejor de la política tradicional -como el trabajo en terreno junto a organizaciones sociales- con lo mejor de la tecnología. Obama utilizó esa tecnología con el mismo espíritu de la política tradicional bien hecha, así logró convocar a un proyecto de país a través de Internet".

"El desafío hoy en día para los gobiernos es integrar la inteligencia colectiva que hay dando vueltas en Internet en los procesos de toma de decisiones políticas. ¿Cómo integrar el modelo de Wikipedia al desarrollo de políticas públicas y la discusión sobre el calentamiento global?".

4. John Walker, investigador del Political Communication Lab de Stanford University

Sobre las encuestas online y la investigación empírica de la comunicación política
"Todavía los journals académicos de comunicación y ciencia política ven con recelo la realización de encuestas online. Pero son esas encuestas las que nos permiten manipular imágenes y contenido para realizar experimentos en el campo de la comunicación política".

"Así comparamos distintos tipos de cobertura en la prensa (televisión y diarios) para ver las reacciones de la gente. Por ejemplo, a un grupo de personas les mostramos un video de una noticia con un titular informativo sobre la campaña presidencial. A otro grupo le presentamos esa misma noticia pero con un titular negativo sobre la carrera presidencial. Las reacciones son distintas por parte de la gente hacia los candidatos y hacia la cobertura de los medios. Eso es lo que los experimentos nos permiten analizar".

5. Joel Brinkley, Profesor Facultad de Comunicaciones de Stanford University (fue periodista del New York Times, Pulitzer Prize)

Sobre la opinión y el análisis en el periodismo
"Cuando la televisión pasó a ser una gran competencia para los diarios, se empezó a ver una gran cantidad de analistas en los diarios. Hoy día el análisis de noticias es descriptivo o solo opinión. Creo que en EE.UU. la industria está ajena al análisis y se centra en la opinión. La opinión de los diarios debiera estar en sus páginas editoriales, allí se ve la opinión de los medios, no en sus artículos".

Sobre el periodismo de investigación
"No creo que el periodismo de investigación salve a la industria de medios. Sus costos son altos, pero creo que es necesario que ese periodismo exista porque nadie más que los diarios pueden hacer ese trabajo. En estos momentos los diarios no están pensando en investigaciones, sino en como sobrevivir. Los diarios debieran cobrar por sus contenidos online. Ninguna industria sobrevive con el modelo de negocios actual de los diarios. Mi método favorito de cobro por contenido es el del Financial Times. Tu primero tienes un contenido gratis, después tienes que pagar si quieres más. Todo lo contrario a lo que hizo el New York Times cuando quiso cobrar por los artículos de sus columnistas".

"Nunca vas a encontrar un diario que piense que es un "agente de cambio", esos son términos académicos. Los editores piensan en la información que van a publicar y si tiene resultados positivos para la sociedad, buenísimo, pero no es su misión. La industria de medios en EE.UU. fue agresiva cuando surgieron los movimientos civiles pro libertad a raíz de Vietnam, la igualdad de derechos, Watergate, etc. Allí la gente entendió que la forma de cambiar la sociedad es sabiendo qué ocurre en ella. Por eso los diarios tomaron un rol importante en esos procesos".

Sobre el cobro de información online
"Las industrias maduras no pueden innovar y en EE.UU. no hay una industria más madura que la de los diarios. La única innovación de esta industria ha sido despedir gente y reducir costos, nada más. A mí me gustaría ver a los sitios Web cobrando por lo que ofrecen".

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Killing in the Name of (participación & democracia)

Hace un tiempo Antimedios está discutiendo el tema de la participación ciudadana a través de Internet. Algunas acciones se han visto en Chile con la "píldora de día después", la "estatua del papa" y las "becas Chile". En menor medida algo ha pasado con las elecciones presidenciales con la campaña en Twitter "#paraunirseafrei", el "Frei no More" o la estrella de Piñera que circula en las fotos de miles de usuarios. Todas acciones que develan la desconexión existente entre la política, sus instituciones y los ciudadanos.

Acá otro ejemplo. En UK Jon Morter comenzó una campaña por Facebook para que los ingleses impidieran que llegara al número uno de los rankings musicales la canción del ganador de turno del reality "X Factor" (que alcanza peaks de audiencia de 15 millones). Morter propuso que "Killing in the Name" -una canción de protesta del grupo Rage Against the Machine- fuera comprada por el público y alcanzara el número 1 del ranking navideño británico. La canción -que habla en contra de la corrupción en EE.UU., el Ku Klux Klan y su relación con la policía de ese país- ya había sido número uno en UK en 1992. En Wikipedia la historia de Killing in the Name.

La campaña de Morter alcanzó más de 480.000 seguidores en Facebook. A ella se sumaron públicamente Paul McCartney y el grupo Rage Against the Machine -que donará las ganancias- y que hicieron llegar a "Killing in the Name" al número 1 de los rankings en UK. Lo paradójico de esto es que Simon Cowell -creador del reality X Factor y quien se lleva las ganancias por las canciones que salen del programa- también tenía relación con el sello Sony que grabó "Killing in the Name". Los riesgos de la concentración de propiedad y la falta de transparencia.

La campaña de Morter no es tan distinta a las ocurridas en Chile y apela a la misma escasez de participación que vemos en distintas dimensiones en las sociedades modernas. Ya sea en la industria de la música, en los medios de comunicación y su colusión de agendas, en la política y el mercado, Internet emerge como un espacio para la liberación de frustraciones en contra de esas imperfecciones (ej: www.reclamos.cl). La diversidad de agendas y demandas ciudadanas encuentran en Internet un espacio natural que no se condice con las instancias de participación que ofrecen, por ejemplo, actores políticos como los partidos o los medios.

En un estudio realizado con Sebastián Valenzuela, entre 2000 y 2005, el 80% de las noticias aparecidas en diarios y televisión hablaron de los mismos temas. Que los medios hablen de lo mismo contribuye a fomentar las asimetrías de información, disminuyendo las posibilidades de agendas temáticas distintas y representativas de la diversidad de intereses ciudadanos. Así se estimula la desigualdad entre aquellos que son parte de una deliberación monótona sobre los asuntos públicos -como la de los políticos en los medios- y de los que encuentran otros espacios para ello -como los grupos en Facebook- porque tienen acceso a Internet.

De esta forma la competencia y transparencia en la industria de medios en Chile es clave para disminuir las asimetrías de información y fomentar la diversidad temática. Si bien los medios han sido activos en promover la cultura de la transparencia, también la falta de ella les impide extender su rol fiscalizador. La escasez de indicadores en esa industria (perfil de consumidor, propiedad, conflictos de interés, cobertura, etc.) se convierten en barreras de acceso a información para los chilenos.

Si www.reclamos.cl es un sitio que recoge las quejas de los ciudadanos en contra de servicios de empresas, el Colegio de Periodistas podría generar un espacio similar para fomentar la calidad del trabajo periodístico. Lo que está haciendo www.ojodelmedio.blogspot.com va en esa dirección. Instancias similares podrían surgir en el Consejo Nacional de Televisión y la Asociación Nacional de la Prensa. Así se podría ampliar tanto el rol fiscalizador y de monitoreo que estos organismos promueven respecto del trabajo de los medios en Chile, pero lo más importante, estimularían la competencia y la transparencia para romper con las asimetrías de información que también fomentan la desigualdad.

El detalle de la campaña Morter y Rage Against the Machine se describe en este artículo de The Guardian

Saludos,

A.

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Cambio participación por copihues, estrellas y arcoiris

15 de Diciembre
Cambio participación por copihues, estrellas y arcoiris
Arturo Arriagada
El Mostrador

El voto de castigo a la Concertación representa las demandas ciudadanas por más instancias de participación, competencia y transparencia en los procesos políticos. Independiente de los símbolos utilizados por los candidatos presidenciales para representarla y promoverla, la participación ciudadana la hará realidad quien esté dispuesto a interpretar los distintos tipos de ciudadanía que quieren practicar las personas y genere instancias para ello.

Los problemas de participación que adolece el sistema político chileno están principalmente en sus partidos. Estas organizaciones no tienen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus líderes y/o candidatos. Por lo mismo, son pocos los que participan. Las primarias de utilería de la Concertación explican la irrupción de Marco Enríquez-Ominami. En la derecha la cosa no es muy distinta. Mientras la UDI habla de renovación y cambio, su directiva representa lo contrario. La libertad que promulga la derecha en lo económico no aplica a la hora de elegir a sus candidatos presidenciales. La candidatura de Piñera en 2005 fue el mejor ejemplo de ello.

La elite política entiende y reduce la participación ciudadana solamente al voto, dejando fuera de su concepción de ciudadanos a aquellos que no votan pero sí quieren participar a través de otras instancias. Así partidos y actores políticos no tienen ningún incentivo para involucrar en sus dinámicas, por ejemplo, a comunidades que intentan transparentar la política recopilando información del desempeño de parlamentarios en el Congreso. Si no están inscritos no existen. Tampoco la elite política se interesa en develar las razones que llevan a los jóvenes -y no tan jóvenes- a no inscribirse. Para ello es fundamental crear mecanismos que incentiven a las personas a participar en estos procesos políticos. Especialmente para los millones de jóvenes que -en vez de ir a las urnas- estuvieron en Facebook este domingo.

Si bien la brecha digital fomenta las asimetrías de información en las personas, la educación desde los colegios y el fomento a la participación online en procesos políticos es clave. Así se puede pensar en integrar a quienes desconfían de la actual forma de hacer política, pero apoyan causas en Facebook. Intentar con primarias donde los chilenos voten a través de Internet sería un gran paso pro-participación y transparencia. Algo menos ambicioso -no por ello menos eficiente- es crear foros en los sitios Web de los partidos que intenten generar discusión en torno a lo que se entiende por política y las razones del desencanto. Todo ello en las salas de clases de colegios del país.

Las instituciones y la política como instancia de deliberación se tienen que adaptar a la lógica de comunicación y participación que opera en Internet. Si buscar información en Google es sencillo, no ocurre lo mismo en un sitio del gobierno. Mientras YouTube y Twitter obligan a decir lo importante de manera clara, empática y breve, el esquema de franjas presidenciales se agota en un público reducido, aquellos que son parte del padrón electoral.

Es cierto que Internet no moviliza por sí solo a las personas. Menos si los partidos políticos ponen enlaces a sitios de redes sociales cuando no existen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus candidatos presidenciales. Esas son las contradicciones que llevan a las personas a seguir inmersos en Facebook en causas que reflejan sus estilos de vida. Para incentivar la participación tienen que haber relatos que convoquen, construidos en instancias y espacios de deliberación -como Internet-, partidos políticos y líderes que inviten a participar, basados en la competencia y la transparencia. Así, Internet será la herramienta que les permita diversificar el tipo de ciudadano al que quieren representar, y al mismo tiempo, el espacio donde las personas podrán elegir el o los tipos de ciudadanía que quieren ejercer.

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#Para unirse a Frei

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15 de Diciembre, 2009
#Para unirse a Frei
Arturo Arriagada
www.antimedios.cl 

Si el INJUV hubiera tomado en cuenta las formas de participación ciudadana que se dan en Internet, quizás los resultados de esta elección serían distintos y con más jóvenes votando. La campaña "para unirse a Frei" que está dando vuelta en Twitter refleja tanto las características de la participación 2.0 como las del nuevo ciudadano online.

Con el mensaje "yo tengo poder, yo voto" el gobierno - a través del INJUV- intentaba convencer a 2,6 millones de jóvenes para que se inscribieran en los registros electorales. Pero como ese poder lo pueden ejercer más en Internet que en la papeleta de votación, un día después de la elección Twitter refleja los errores de esa iniciativa y las debilidades de la clase política para captar la atención de los hijos de la Concertación.

Allí apareció una iniciativa llamada #para unirse a Frei. En ella los usuarios del sitio arman chistes de 140 caracteres que terminan con esa frase. Por ejemplo,"Jacocorp" dice que La Nana renuncia al Oscar para unirse Frei. Valderamasergio escribe que El feo renunció a The Clinic y Pauly Araneda que Mauricio Israel vuelve a Chile para unirse a Frei. En tanto, Valemonsh escribió que el cantante Sandro se para y abandona la clínica para unirse a Frei. Esta instancia de participación política colectiva refleja la desconexión entre la clase política y los jóvenes. Además, da pistas para mejorar las campanas online en esta elección. Acá cuatro razones que lo explican:

1. Los jóvenes no necesariamente ven el voto como una obligación o un deber. Por ello, mezclan libremente el humor y la entretención con la participación. Esa es la participación auténtica que no tiene relación con la estructura y lenguaje del discurso político. No es ni más formal, ni menos formal, sino más auténtico. Los discursos post-elección de los candidatos dan cuenta de esa desconexión.

2. Los jóvenes no tienen problemas en evaluar desde la afectividad el actuar de los políticos ("me gusta porque le creo"). Es común escuchar de ellos que no confían en la política y los partidos. Allí todo se transforma en lucha de poder e intereses (Estudio UDP-Lado Humano, 2009). Ello se combina con un mayor individualismo que los jóvenes practican a través del consumo y los estilos de vida (cuicos, flaites, pokemones, ecológicos, etc.). La incorporación de Sebastián Bowen al comando de Frei finalmente no inyectó novedad en las dinámicas de campaña, en los procesos de toma de decisión de ese grupo, etc. Bowen tuvo que adaptarse a la política tradicional en vez de ser un puente que la renovara y su discurso no llegó a la juventud.

3. A través del uso de Internet los jóvenes mantienen distintos tipos de relaciones con otras personas y grupos. De esta forma conversan e intercambian información en una lógica distinta a la de diarios, revistas y televisión. Si los medios pueden reforzar su percepción negativa de la política, en Internet los jóvenes construyen sus propias discusiones y percepciones respecto de los temas públicos. Se basan más en la recomendación de una noticia o tema que en la obligación de leer un titular.

4. Internet es un espacio para el ejercicio de la política. Allí se puede debatir, intercambiar ideas, fomentar la acción y llevarla a la práctica. Pero los temas tienen que motivar, como fue la campaña en contra de la estatua del Papa que hizo lo suyo en Facebook. Para lograrlo, es necesario desarrollar instancias que permitan a los jóvenes migrar hacia ellas. En Facebook algunos candidatos han sido más exitosos que otros en lograrlo. El caso de ME-O es destacable, ya que logró establecer lazos con sus electores a costa de un considerable esfuerzo al actualizar personalmente la información de su sitio. Así generó incentivos hacia los usuarios para que leyeran sus mensajes, impulsando el debate.

La clase política tiene que integrar estas nuevas formas de participación en los procesos de toma de decisión. Ya es hora que la discusión en torno al sistema electoral tome fuerza y se adapte a estas nuevas formas de ser ciudadano. Así -más en serio que en broma- los jóvenes estarán interesados en seguir desde sus computadores la campaña electoral "para unirse a Frei" o al que mejor los represente.

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Rostros y votos

15 de Noviembre, 2009
Rostros y votos
Arturo Arriagada*
Revista Capital

En cierta medida, la figuración de Karen Doggenweiler ha redefinido la influencia de las figuras televisivas que apoyan a los candidatos. Al combinar su rol de animadora con el de esposa de un candidato, fusiona los códigos de la política y la televisión a un nivel que no tiene precedentes. Al llevar su propio rating a la campaña, Doggenweiler neutraliza el que hasta ahora era un factor que favorecía a las campañas de la Concertación.

No es casualidad que los candidatos vayan detrás del apoyo de figuras televisivas para potenciar sus campañas. Así intentan asociarse con los atributos y cercanía de quienes los respaldan y -de paso- convertir el rating en votos. El apoyo público de una celebridad a un candidato en tiempo de elecciones es lo que se conoce como "endorsement". En diciembre de 2007, la animadora de televisión estadounidense Oprah Winfrey -lo más parecido en popularidad a nuestro Don Francisco- apoyó públicamente a Barack Obama. Es tal el arrastre de Winfrey en ese país -su programa The Oprah Show alcanza los 8 millones de televidentes en cada emisión- que una reciente investigación de la Universidad de Maryland estimó en 1.000.000 de votos el respaldo a Obama durante las primarias demócratas.

A diferencia de Oprah, en esta elección estamos en presencia de la animadora de uno de los programas con más rating de la televisión chilena que -al mismo tiempo- es una potencial primera dama. En su doble rol, Doggenweiler aumenta la presencia de la campaña de ME-O en los medios de comunicación. Si la audiencia cautiva de ella en TVN es de 25 puntos de rating, su performance en espacios tan variados como Tolerancia Cero o Buenos Días a Todos, la potencia y diversifica considerablemente. Sin quererlo, en esta elección la señora de ME-O es como una candidata más. Ya que duplica los esfuerzos de su marido -al participar en el CEP y al salir a terreno por su cuenta-, los otros candidatos están en desventaja en esta dimensión, porque no pueden replicar el factor "Karen". El resto de las potenciales "primera dama" está saliendo de sus casas cuando Karen ha estado diariamente en el living de los hogares de los chilenos. Además, al existir figuras televisivas en política en distintos cargos de elección popular, el efecto de los respaldos de este tipo a los candidatos se ve disminuido.

Pero más allá del potencial rating que Doggenweiler pueda convertir en votos, su participación en esta campaña cambia la forma tradicional de "endorsement" electoral en Chile. Si hasta 2005 los candidatos de la Concertación sacaban desde debajo de la manga el apoyo de las figuras del "mundo de la cultura" -que se materializaba en fotos y apariciones en la franja electoral- la presencia de Doggenweiler desafía la efectividad del endorsement tradicional como recurso político. Al hacerlo más explícito, activo y constante desde los medios a la esfera de la política, Doggenweiler le da una nueva dimensión al respaldo como herramienta de campaña y empieza a sacar del clóset a otras figuras televisivas. Si hace un tiempo Felipe Camiroaga se inclinaba tímidamente hacia la candidatura de Eduardo Frei, bajo el nuevo "endorsement"-aparte de sacarse la foto y estar en la franja- el animador del matinal de Chile tendría que salir a terreno y explicitar pública y mediáticamente su apoyo al candidato de turno.

En ese contexto, el respaldo público a Frei del actor Pancho Reyes -figura insigne de las mil y una batallas concertacionistas- se vio opacado ante la presencia de Karen. La falta de novedad -tanto en el uso del recurso como en el personaje elegido- reducen mucho el impacto de esa acción político-comunicacional. Si bien el candidato de la Concertación llevó a Reyes al centro de Santiago para presentarlo a la prensa y sacarle una frase de apoyo, su impacto se ve disminuido ante la novedad de códigos y mensajes que representa Doggenweiler en su doble rol.

Cuando son varias las figuras del espectáculo que han entrado a competir en la cancha de la política electoral nacional -ya sea como candidatos o como un elemento central de una candidatura- el endorsement tradicional, tipo Pancho Reyes, ya no tiene el mismo efecto político. Con esa jugada, los asesores del candidato de la Concertación dan muestras de estar pegados en los 90 y ajenos a la realidad del Chile actual, esa del reality, del zapping y de las ganas de ser partícipes de un proyecto nuevo y cercano a la gente.

* Agradezco los comentarios y sugerencias de Luis Argandoña. 

 

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