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Arturo Arriagada

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#Para unirse a Frei

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15 de Diciembre, 2009
#Para unirse a Frei
Arturo Arriagada
www.antimedios.cl 

Si el INJUV hubiera tomado en cuenta las formas de participación ciudadana que se dan en Internet, quizás los resultados de esta elección serían distintos y con más jóvenes votando. La campaña "para unirse a Frei" que está dando vuelta en Twitter refleja tanto las características de la participación 2.0 como las del nuevo ciudadano online.

Con el mensaje "yo tengo poder, yo voto" el gobierno - a través del INJUV- intentaba convencer a 2,6 millones de jóvenes para que se inscribieran en los registros electorales. Pero como ese poder lo pueden ejercer más en Internet que en la papeleta de votación, un día después de la elección Twitter refleja los errores de esa iniciativa y las debilidades de la clase política para captar la atención de los hijos de la Concertación.

Allí apareció una iniciativa llamada #para unirse a Frei. En ella los usuarios del sitio arman chistes de 140 caracteres que terminan con esa frase. Por ejemplo,"Jacocorp" dice que La Nana renuncia al Oscar para unirse Frei. Valderamasergio escribe que El feo renunció a The Clinic y Pauly Araneda que Mauricio Israel vuelve a Chile para unirse a Frei. En tanto, Valemonsh escribió que el cantante Sandro se para y abandona la clínica para unirse a Frei. Esta instancia de participación política colectiva refleja la desconexión entre la clase política y los jóvenes. Además, da pistas para mejorar las campanas online en esta elección. Acá cuatro razones que lo explican:

1. Los jóvenes no necesariamente ven el voto como una obligación o un deber. Por ello, mezclan libremente el humor y la entretención con la participación. Esa es la participación auténtica que no tiene relación con la estructura y lenguaje del discurso político. No es ni más formal, ni menos formal, sino más auténtico. Los discursos post-elección de los candidatos dan cuenta de esa desconexión.

2. Los jóvenes no tienen problemas en evaluar desde la afectividad el actuar de los políticos ("me gusta porque le creo"). Es común escuchar de ellos que no confían en la política y los partidos. Allí todo se transforma en lucha de poder e intereses (Estudio UDP-Lado Humano, 2009). Ello se combina con un mayor individualismo que los jóvenes practican a través del consumo y los estilos de vida (cuicos, flaites, pokemones, ecológicos, etc.). La incorporación de Sebastián Bowen al comando de Frei finalmente no inyectó novedad en las dinámicas de campaña, en los procesos de toma de decisión de ese grupo, etc. Bowen tuvo que adaptarse a la política tradicional en vez de ser un puente que la renovara y su discurso no llegó a la juventud.

3. A través del uso de Internet los jóvenes mantienen distintos tipos de relaciones con otras personas y grupos. De esta forma conversan e intercambian información en una lógica distinta a la de diarios, revistas y televisión. Si los medios pueden reforzar su percepción negativa de la política, en Internet los jóvenes construyen sus propias discusiones y percepciones respecto de los temas públicos. Se basan más en la recomendación de una noticia o tema que en la obligación de leer un titular.

4. Internet es un espacio para el ejercicio de la política. Allí se puede debatir, intercambiar ideas, fomentar la acción y llevarla a la práctica. Pero los temas tienen que motivar, como fue la campaña en contra de la estatua del Papa que hizo lo suyo en Facebook. Para lograrlo, es necesario desarrollar instancias que permitan a los jóvenes migrar hacia ellas. En Facebook algunos candidatos han sido más exitosos que otros en lograrlo. El caso de ME-O es destacable, ya que logró establecer lazos con sus electores a costa de un considerable esfuerzo al actualizar personalmente la información de su sitio. Así generó incentivos hacia los usuarios para que leyeran sus mensajes, impulsando el debate.

La clase política tiene que integrar estas nuevas formas de participación en los procesos de toma de decisión. Ya es hora que la discusión en torno al sistema electoral tome fuerza y se adapte a estas nuevas formas de ser ciudadano. Así -más en serio que en broma- los jóvenes estarán interesados en seguir desde sus computadores la campaña electoral "para unirse a Frei" o al que mejor los represente.

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Rostros y votos

15 de Noviembre, 2009
Rostros y votos
Arturo Arriagada*
Revista Capital

En cierta medida, la figuración de Karen Doggenweiler ha redefinido la influencia de las figuras televisivas que apoyan a los candidatos. Al combinar su rol de animadora con el de esposa de un candidato, fusiona los códigos de la política y la televisión a un nivel que no tiene precedentes. Al llevar su propio rating a la campaña, Doggenweiler neutraliza el que hasta ahora era un factor que favorecía a las campañas de la Concertación.

No es casualidad que los candidatos vayan detrás del apoyo de figuras televisivas para potenciar sus campañas. Así intentan asociarse con los atributos y cercanía de quienes los respaldan y -de paso- convertir el rating en votos. El apoyo público de una celebridad a un candidato en tiempo de elecciones es lo que se conoce como "endorsement". En diciembre de 2007, la animadora de televisión estadounidense Oprah Winfrey -lo más parecido en popularidad a nuestro Don Francisco- apoyó públicamente a Barack Obama. Es tal el arrastre de Winfrey en ese país -su programa The Oprah Show alcanza los 8 millones de televidentes en cada emisión- que una reciente investigación de la Universidad de Maryland estimó en 1.000.000 de votos el respaldo a Obama durante las primarias demócratas.

A diferencia de Oprah, en esta elección estamos en presencia de la animadora de uno de los programas con más rating de la televisión chilena que -al mismo tiempo- es una potencial primera dama. En su doble rol, Doggenweiler aumenta la presencia de la campaña de ME-O en los medios de comunicación. Si la audiencia cautiva de ella en TVN es de 25 puntos de rating, su performance en espacios tan variados como Tolerancia Cero o Buenos Días a Todos, la potencia y diversifica considerablemente. Sin quererlo, en esta elección la señora de ME-O es como una candidata más. Ya que duplica los esfuerzos de su marido -al participar en el CEP y al salir a terreno por su cuenta-, los otros candidatos están en desventaja en esta dimensión, porque no pueden replicar el factor "Karen". El resto de las potenciales "primera dama" está saliendo de sus casas cuando Karen ha estado diariamente en el living de los hogares de los chilenos. Además, al existir figuras televisivas en política en distintos cargos de elección popular, el efecto de los respaldos de este tipo a los candidatos se ve disminuido.

Pero más allá del potencial rating que Doggenweiler pueda convertir en votos, su participación en esta campaña cambia la forma tradicional de "endorsement" electoral en Chile. Si hasta 2005 los candidatos de la Concertación sacaban desde debajo de la manga el apoyo de las figuras del "mundo de la cultura" -que se materializaba en fotos y apariciones en la franja electoral- la presencia de Doggenweiler desafía la efectividad del endorsement tradicional como recurso político. Al hacerlo más explícito, activo y constante desde los medios a la esfera de la política, Doggenweiler le da una nueva dimensión al respaldo como herramienta de campaña y empieza a sacar del clóset a otras figuras televisivas. Si hace un tiempo Felipe Camiroaga se inclinaba tímidamente hacia la candidatura de Eduardo Frei, bajo el nuevo "endorsement"-aparte de sacarse la foto y estar en la franja- el animador del matinal de Chile tendría que salir a terreno y explicitar pública y mediáticamente su apoyo al candidato de turno.

En ese contexto, el respaldo público a Frei del actor Pancho Reyes -figura insigne de las mil y una batallas concertacionistas- se vio opacado ante la presencia de Karen. La falta de novedad -tanto en el uso del recurso como en el personaje elegido- reducen mucho el impacto de esa acción político-comunicacional. Si bien el candidato de la Concertación llevó a Reyes al centro de Santiago para presentarlo a la prensa y sacarle una frase de apoyo, su impacto se ve disminuido ante la novedad de códigos y mensajes que representa Doggenweiler en su doble rol.

Cuando son varias las figuras del espectáculo que han entrado a competir en la cancha de la política electoral nacional -ya sea como candidatos o como un elemento central de una candidatura- el endorsement tradicional, tipo Pancho Reyes, ya no tiene el mismo efecto político. Con esa jugada, los asesores del candidato de la Concertación dan muestras de estar pegados en los 90 y ajenos a la realidad del Chile actual, esa del reality, del zapping y de las ganas de ser partícipes de un proyecto nuevo y cercano a la gente.

* Agradezco los comentarios y sugerencias de Luis Argandoña. 

 

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La falacia de la participacion

Viernes 13 de Noviembre, 2009
La falacia de la participación
Arturo Arriagada
El Mostrador

La reciente decisión de no autorizar la instalación de la "estatua del Papa" en Bellavista puede ser considerada como un triunfo para los ciudadanos que protestaron en las calles y en Facebook. Al mismo tiempo refleja la necesidad de integrar al sistema político estas nuevas formas de participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones públicas.

Hasta ahora son 10.901 los chilenos en Facebook que están en contra de la instalación del monumento frente a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. De ellos un número considerable salió a las calles a protestar. Lo mismo ocurrió hace unos años cuando el Tribunal Constitucional negó la entrega de la Píldora del Día Después. Aunque no lograron revertir la medida -y con menos tribuna en los medios masivos- 20 mil personas salieron a las calles y otras miles protestaron por Facebook. Cuando se detectaron las fallas en las Beca Chile, Facebook y Twitter unidos no fueron vencidos.

Mientras más hablan los políticos de la apatía ciudadana y el descrédito de su actividad, más demuestran su poca sintonía con los ciudadanos. Si bien el uso de Internet todavía no es masivo en el país -para obtener información, proponer nuevos temas de discusión, debatir con los pares y asociarse en actividades conjuntas- funciona como el escenario natural de una emergente forma de participación ciudadana basada en la colaboración y el intercambio de información. Más que ignorarla, la clase política debiera pensar en fomentar esta participación online, especialmente en aquellos que no tienen acceso a Internet y la información que allí circula. Reducir la participación política al voto es ignorar los cambios que está generando el uso de Internet en la forma de ser ciudadanos.

El revuelo por la estatua del Papa se debió -entre otras cosas- al rol fiscalizador de algunos medios de comunicación que promovieron el debate, a ciudadanos interesados en manifestar su opinión y a un sistema político que permite a las autoridades tomar decisiones a puerta cerrada. Esta combinación fue un incentivo para que miles de ciudadanos expresaran su descontento. Si a esto le sumamos las aparentes instancias de participación ciudadana que han intentado dar los dirigentes políticos, se termina de armar el puzzle. Es cosa de recordar los procesos que determinaron la actual carrera presidencial.

Para la clase política la participación ciudadana es como esas ex pololas con las que se pasan las penas. Se acuerdan de ella cuando la necesitan, pero no se interesan en mejorar lo malo para salvar la relación y hacer que perdure en el tiempo. Peor aún, algunos la siguen maltratando a través de sus slogans y temas de campaña. Del "más Estado" al "gobernar con los mejores", los candidatos presidenciales no se atreven a dar un salto en sus campañas para hacer efectivas las demandas de participación de los chilenos.

Mientras más se desgastan intentando copiar la forma de la campaña de Obama, los candidatos presidenciales se olvidan que el fondo de su mensaje es la participación activa de los ciudadanos a través del uso de Internet y de incentivos bien dirigidos para concretarla. El debate sobre la reforma de salud en EE.UU. y la campaña online de Obama para incentivar el lobby ciudadano son un estilo de gobierno que entiende la participación más allá del voto, empoderando a las personas para que se hagan cargo del destino de su país.

Hasta ahora -y con todas sus limitaciones- Marco Enríquez-Ominami ha logrado representar el descontento de las personas hacia la falacia de la participación. También lleva este discurso a su campaña online donde invita a los ciudadanos a ser parte de su proyecto, a que hagan campaña por él y así ganar la elección. Pero ME-O necesita de los votos de los inscritos para llegar a La Moneda y no de aquellos que sólo participan en causas en Facebook.

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Linkeando, creando, poder popular

Este artículo es un análisis de los sitios Web de los actuales candidatos presidenciales. Fue publicado en el último número de revista Poder. La versión que adjunto es la aparecida en la revista. Para ver una versión más detallada y extendida -con más cuadros, metodología y referencias- lo pueden hacer acá.

Saludos,

A.

¡Linkeando, creando, poder popular!
Revista Poder
Noviembre, 2009
Arturo Arriagada

Los chilenos estamos frente a una de las elecciones presidenciales más importantes de la historia. No sólo por lo incierto de sus resultados, sino también porque las demandas ciudadanas de mayor participación en los procesos políticos comienzan a encontrar en internet su espacio natural. Si la campaña por el No reflejó el poder de la televisión para estimular la deliberación y participación política, la elección presidencial de 2009 será recordada -entre otras cosas- por ser la primera que integra el uso de internet en distintas dimensiones de la campaña.

Las consecuencias de esta evolución tiene a candidatos y ciudadanos en un proceso de adaptación. La idea del "linkeando, creando, poder popular" que representa una campaña online puede generar expectativas y decepciones en los ya desmotivados electores. Mientras que el monitoreo y el vendaval de links e información acorrala a los candidatos quienes tienen que adaptar sus discursos y prácticas a este nuevo escenario.

El desafío para los candidatos es convertir la participación online de los ciudadanos en votos. Aunque les duela, el poder popular a través de internet se está instalando en aquellos que tienen entre 18 y 29 años. Va a llegar un momento en que el sistema político tendrá que integrar las nuevas formas de los chilenos de ejercer su ciudadanía. Hasta ahora aquellas personas que no votan -pero que sí comentan en Facebook- están desarrollando una ciudadanía bipolar, participan sin participar del todo. En tanto el sistema político logre darle cabida a esas expresiones y demandas, el país estaría ante una forma más inclusiva de hacer política, de ser ciudadano y de democracia.

Ahora bien, ¿de qué manera los actuales candidatos a La Moneda están usando internet como herramienta para estimular la participación de los electores y como plataforma para difundir sus mensajes? En 2008, el Pew Institute realizó un estudio para evaluar de qué manera Barack Obama y John McCain usaron internet en la elección presidencial de Estados Unidos. En el mismo año, pero en una versión local, la Universidad Diego Portales y la empresa Storm hicieron lo mismo con los candidatos municipales. Usando las dimensiones de análisis de ambos estudios -participación y compromiso; uso de redes sociales; e información y transparencia- este artículo evalúa de qué forma los actuales candidatos están enfrentando la campaña online.

Participación y compromiso
El gran potencial de internet como herramienta de campaña es la posibilidad de fomentar la participación, generar interacción entre los usuarios y comprometerlos con la causa. Quien más partido le saca en esta dimensión es Marco Enríquez-Ominami. Desde la recolección de dinero hasta el uso de Wiki -donde invita a las personas a construir entre todos su programa de gobierno- el díscolo saca una pequeña ventaja sobre el resto de los candidatos. Para organizar a sus seguidores, ME-O creó el sitio
www.chilecambio.cl donde los usuarios pueden crear sus propias páginas personales, organizar encuentros y proponer temas de discusión. Sebastian Piñera -a través del sitio www.chilecontodos.cl- y Eduardo Frei -en www.oceanosazules.cl- también estimulan la participación y el compromiso en sus seguidores.

A través de estas plataformas ME-O y Piñera invitan a los usuarios a hacer campaña con y por ellos. Los sitios de ME-O y Piñera -en términos de la participación y el compromiso que fomentan- aventajan la propuesta online de Eduardo Frei que está mas enfocada en potenciar la discusión de temas país que en estimular la adhesión a la campaña. Esto último, Frei lo hace en www.efrei.cl donde invita a los usuarios a participar, pero sólo a través de un formulario solicitando datos. Así mismo, y en otro esfuerzo por ampliar sus plataformas digitales, el candidato de la Concertación estrenó hace algunos días el sitio www.nuestrofrei.cl pero se queda solo en el nombre porque hasta ahora ese sitio no incluye herramientas de participación y organización. Jorge Arrate -quien tiene un sitio mantenido por seguidores- utiliza www.arratepresidente.cl sólo como un espacio de difusión.

En general todos los candidatos presentan información y utilizan herramientas para su transmisión, sólo con pequeñas diferencias. Piñera usa todas las herramientas analizadas para difundir su información, desde los Podcasts hasta los mensajes de texto por celular. Arrate es el único que en su sitio Web no presenta un buscador de información ni utiliza una plataforma para enviar mensajes de texto a sus seguidores.

Redes sociales
De las cuatro redes sociales analizadas -Facebook, Flickr, YouTube y Twitter- Piñera es quien tiene mayor presencia en tres. Es el más seguido en Facebook (66.704 personas), Twitter (22.015) y quien más videos ha subido a YouTube (162). Aunque ME-O es el más visto en YouTube, el que más escribe en Twitter y el que más fotos ha subido a Fickr. Por lejos aparecen Frei y Arrate, quienes no han logrado encantar mayormente a los ciudadanos con su presencia online.

Piñera y ME-O tienen en Facebook un sólido movimiento de participantes y han concentrado sus energías en internet con equipos especializados. Ambos candidatos cuentan con grupos y aplicaciones creadas para estimular la participación en campaña. El primero, por ejemplo, creó un grupo invitando a sus seguidores a usar chapitas con la frase "Cambiar Chile no cuesta tanto". El segundo, en tanto, desarrolló una aplicación especial para Facebook donde los usuarios pueden contarle a Piñera el "Chile que quieren".

Si bien todos los candidatos tienen canales propios en YouTube donde suben sus videos, ME-O gana en el rating online. Su video dirigido a los sordo-mudos del país -donde habla con señales- es el más visto en su canal con 23.549 reproducciones. Aunque es Piñera quien ha logrado recolectar el mayor número de comentarios entre sus seguidores en YouTube. En tanto los videos de Frei y Arrate no logran superan las 2.000 reproducciones.

Información y transparencia
Si los sitios de los candidatos son el espacio donde se encuentran con los ciudadanos sin el filtro de los medios de comunicación, ¿qué tipo de información es la que le ofrecen a sus potenciales votantes? De los cuatro candidatos, sólo tres ponen su biografía y currículum. Frei es el único candidato que pone su biografía en Flickr y en Facebook pone un link hacia su página personal en el Senado.

Cualquier chileno que ingrese al sitio Web de los candidatos presidenciales se encontrará con un montón de noticias, discursos y presentaciones generadas por los candidatos y algunas de los medios de comunicación. En su campaña, Obama delegó en sus adherentes la tarea de discutir y contrarrestar el efecto de artículos negativos que aparecían en la prensa respecto de su candidatura. El cuestionamiento a la información de los medios no se observa en los sitios de los candidatos.
Si bien todos los candidatos ponen a disposición de los ciudadanos material de difusión de sus campañas, a la hora de transparentar sus gastos sólo Piñera y ME-O publican sus números. Independiente de lo detallados y reales que sean los datos, sólo dos de los cuatro candidatos presidenciales revelan lo que han gastado.

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La multiplicación online de los panes

16 de Octubre, 2009
La multiplicación online de los panes
Arturo Arriagada
Revista Qué Pasa

¿Qué tienen en común Twitter, Facebook, Ebay, MySpace y Obama? La estrategia que utilizaron para masificar sus distintas propuestas en internet. En su último libro el profesor de NYU Adam Penenberg la bautiza como Viral loop.

En el año 2000 un par de amigos creó www.hotornot.com, un sitio que invita a subir tu foto para que cualquier persona te ponga una nota de 1 a 10. Para difundirlo, los creadores enviaron un mail a 42 amigos. El primer día recibieron 37 mil visitas, al octavo tenían 1.8 millón de visitas diarias y en 2006 -con sus 13 billones de votos- vendieron el sitio en 20 millones de dólares.

El viral loop -o ciclo de expansión viral- sería como la versión online del milagro de la multiplicación de los panes. Al recomendar www.hotornot.com a sus amigos, las personas se convirtieron en una especie de Jesús 2.0 que activó la multiplicación exponencial de usuarios del sitio.

El poder del viral loop está en la recomendación de los pares. De esta manera, las personas terminan por satisfacer una demanda que no siempre fue prioritaria. Pensemos en Facebook, Twitter, YouTube o Skype. Todas aplicaciones gratuitas que no ofrecen contenido -sólo lo organizan- y operan como plataformas para que los usuarios generen y compartan su propia información. También son ellos quienes difunden esos servicios sólo por el interés de recomendarlos y -al mismo tiempo- mientras más gente los usa, mayores son los incentivos para quienes no los conocen.

El potencial de la economía en internet también funciona en otras dimensiones de la vida social, como la política. Al igual que www.hotornot.com, el viral loop le permitió a Barack Obama convocar nuevos adherentes y expandir sus propuestas. De esta forma el golazo de Obama fue llevar la participación online a las urnas. Para ello puso a disposición la plataforma www.mybo.com y logró hacer conversar las demandas ciudadanas en 27 mil grupos.

En Chile -con distintos niveles de efectividad- los candidatos presidenciales están aplicando el viral loop en sus campañas. Si bien en esta elección no veremos sus frutos, los postulantes ya saben que para fomentar la confianza ciudadana en el sistema político se requiere de modernización. No es posible que en el mundo online las posibilidades para la participación ciudadana sean inversamente proporcionales y con lógicas tan distintas a las del mundo offline. El desafío del próximo presidente de Chile será convertir en inscripciones en los registros electorales la participación ciudadana de Facebook o Twitter.

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Medios y política, como el padre gatica

28 de Septiembre de 2009
Medios y política: como el padre Gatica
Arturo Arriagada
El Mostrador

Al ser actores clave para la sustentabilidad de la democracia, tanto el sistema político como de medios de comunicación tienen que establecer mecanismos que fomenten la competencia y transparencia. Entre otros beneficios, las campañas electorales tendrían mayor utilidad y relevancia para los electores a la hora de decidir su voto.

En reciente columna publicada en este medio, José Miguel Izquierdo -asesor de Sebastián Piñera- argumenta que la publicación del informe de Transparencia Internacional (TI) refleja una falta de profesionalismo de los medios de comunicación. A su juicio, estos no pueden excusarse en un informe para "difundir una determinada línea editorial". Izquierdo considera esto como "una señal de que el sistema político y de comunicación social chileno carece de los filtros necesarios para soportar una campaña dura y cerrada".

En Chile el problema que afecta a los medios de comunicación -especialmente a la prensa escrita- no es de línea editorial ni de filtros, sino de transparencia y competencia. Si Izquierdo argumenta que los medios se escudan en un informe -en este caso de una institución prestigiosa y respetada como TI- lo mismo podría señalarse cuando esos medios difunden sin ningún filtro encuestas de opinión pública de dudosas metodologías.

Ya sea en la omisión de sus posiciones políticas al momento de cubrir una campaña, en los conflictos de interés entre sus dueños o en la escasez de indicadores y competencia propios de una industria desarrollada, los medios -al igual que el sistema político- terminan pareciéndose al padre Gatica, predican pero no practican la transparencia. Para una ciudadanía cada vez más escéptica de sus representantes, la revelación de escándalos se ha convertido en la única posibilidad de fiscalización del poder político y económico. En 20 años de democracia, la prensa en Chile ha evolucionado positivamente hacia la fiscalización del sector público, no así del privado.

Si bien los chilenos evalúan positivamente la denuncia de escándalos por parte de los medios, no ocurre lo mismo con la fiscalización del poder político. De acuerdo a la encuesta ICSO-UDP de 2008, un 69% considera a los medios como canales de información sobre los asuntos que afectan al país. Un 67% cree que aportan en la denuncia de escándalos. En tanto, sólo un 52% considera que los medios contribuyen a transparentar el trabajo de la clase política.

Ya que EE.UU. siempre se toma como referente en materia de campañas políticas y transparencia, gran parte de la valoración positiva de las audiencias a diarios exitosos como el Washington Post descansa en las limitaciones que tienen sus dueños para compartir la propiedad en otras empresas. Si en Chile ocurriera algo similar -condición que el candidato de la Coalición por el Cambio todavía no cumple como propietario de CHV- los medios podrían aspirar a una mayor fiscalización del sector público y privado.

EE.UU. también representa un ejemplo donde -muchas veces- los medios de comunicación hacen públicos sus apoyos a distintos candidatos durante las campañas electorales. Lo vimos en la campaña presidencial recién pasada en ese país donde el New York Times apoyó públicamente a Obama, mientras su competidor el New York Post hizo lo mismo con McCain.

Dado el importante rol que cumplen como canales de información entre políticos y electores, el problema actual de los medios no está en sus filtros ni en sus líneas editoriales. Para disminuir las asimetrías de información en la ciudadanía -especialmente en periodos electorales- el sistema de medios chileno -al igual que el político- requiere de mayor competencia y transparencia. La misma que debiera ser fomentada por los actuales candidatos presidenciales y sus asesores. Con ello podrán estimular la participación y credibilidad de la ciudadanía en los procesos políticos e instituciones.

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To BBC or not to BBC

19 de Septiembre, 2009
To BBC or not to BBC
Arturo Arriagada
Revista Que Pasa

¿Es sostenible la existencia de un medio Público financiado por los ciudadanos? ésa es la pregunta que esconde una lucha de poder entre la BBC, sus competidores y la clase política en el Reino Unido.

En una reciente entrevista al diario The Guardian, Mark Thompson -director general de la BBC- lanzó una bomba al revelar la posible venta de una de sus filiales. Para muchos, esto huele a privatización de una empresa pública que se financia principalmente a través del TV Licence Fee, una cuenta anual de casi 135 mil pesos chilenos que pagan los ingleses para acceder a los contenidos de la BBC. Si esta discusión se diera en Chile sería como enfrentar la total privatización de TVN.

Pero las palabras de Thompson esconden un hábil discurso político: el que defiende la existencia de un medio de comunicación público -representativo de los intereses de los ciudadanos- y el que logró instalar en la agenda pública el debate sobre la viabilidad de privatizarlo.

Así lanzó dos golpes a sus principales enemigos. El primero lo recibió James Murdoch -hijo de Rupert y director del grupo mediático News Corp-, quien criticó la competencia desleal que la BBC genera debido a su método de financiamiento. Es cierto que las economías de escala y las audiencias masivas que logra la BBC distorsionan el mercado de la información, pero también ocurre entre privados en otros mercados de medios en el mundo. Por otro lado, los Murdoch intentan volver a cobrar por la información en internet. Allí la BBC tiene un liderazgo global y no piensa en cargarles a los usuarios el costo de la información online.

El segundo golpe les llegó a los tories ingleses, específicamente al hábil ministro en las sombras Jeremy Hunt. El TV Licence Fee es un impuesto y los conservadores son partidarios de disminuirlo. Para ello se han encargado de centrar la discusión pública en los altos salarios de las figuras de la BBC -cosa que es cierta- en tiempos de crisis económica. En total, la BBC recauda, a través de ese impuesto, 3.7 billones de libras anuales para producir sus programas. Gracias a eso ha logrado construir un capital simbólico y una marca sólida ante sus audiencias. Por ejemplo, entre 2 mil encuestados en agosto pasado por The Guardian, el 69% dijo confiar en la BBC.

Más allá de la privatización o no de la BBC, es importante rescatar la discusión respecto de una televisión pública de calidad y representativa de los intereses de sus audiencias. La BBC es una institución propia de una cultura política basada en el escrutinio público y el accountability, la que aspiramos desarrollar en Chile. Ahora que se decidió la norma de televisión digital -y especialmente en tiempos de campaña electoral- es hora de saber qué esperan los candidatos de los medios en Chile, si to BBC or not to BBC.

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Prueba de cámara

15 de Septiembre, 2009
Prueba de cámara
El Mostrador
Arturo Arriagada
Universidad Diego Portales

Mientras no exista una entidad encargada de producir y regular los debates presidenciales en Chile, los chilenos seguirán sin la posibilidad de obtener información relevante para votar.

Así como las pruebas de cámara permiten elegir al mejor actor para interpretar un papel en una película, los debates presidenciales debieran ser una instancia para que los ciudadanos vean en acción a potenciales presidentes de la república para luego decidir por quien votar. Pero en Chile los debates parecen ser un encuentro entre miembros de la elite que interpretan siempre al mismo personaje que teme discutir y así diferenciar sus posiciones frente a los temas de interés público.

Hasta ahora los candidatos hacen oídos sordos ante esta situación porque saben que tienen una audiencia cautiva en los debates donde participan. Por ejemplo, el promedio de rating de los tres debates realizados durante la campaña presidencial de 2005 fue de 41 puntos (casi 2 millones de personas), casi lo mismo que el alcanzado por la serie "¿Donde está Elisa?" en las últimas semanas. En este contexto, candidatos y medios no saben -ni les interesa saber- de qué manera reaccionan las personas que presencian los debates. En tanto los ciudadanos tampoco tienen espacios para demandar mejoras en esta simulada instancia de deliberación pública.

Por lo mismo -para fomentar la verdadera discusión entre los candidatos y así disminuir las asimetrías de información entre los ciudadanos- los debates debieran ser producidos por una entidad independiente a los comandos y los canales de televisión. En el caso de EE.UU. -país al que los candidatos nacionales ponen especial atención al momento de diseñar sus campañas- existe la Commission on Presidential Debates (www.debates.org) que se encarga de producir tanto los debates como posteriores estudios para mejorar su efectividad.

Esta comisión ha llegado a interesantes conclusiones respecto a la utilidad de los debates para la ciudadanía. Por ejemplo, 1) más que cambiar posiciones, los debates reforzarían las ya existentes en los electores. 2) Los debates permiten a las personas identificar los principales temas de campaña, pero cuando aparece un candidato nuevo le prestan más atención y demandan más información del candidato desafiante por sobre el resto. 3) La discusión entre candidatos da más oportunidades para introducir temas tanto en la agenda pública como en la de los medios. 4) Las audiencias desconfían de las preguntas de los periodistas porque consideran que no necesariamente representan sus intereses.

Si hacemos un ejercicio simplista en función de estos resultados podríamos decir que en el debate de TVN 1) las posiciones iniciales de las audiencias no necesariamente van a cambiar, 2) los ojos estarán puestos en ME-O y sus temas de campaña por sobre el resto de los candidatos, 3) tan sólo la mitad del debate -donde se aceptan las réplicas- podrían convertirse en potenciales temas de la agenda pública y de los medios, 4) sólo las preguntas enviadas por el público podrían captar mayormente la atención de las audiencias.

En esta nueva campaña presidencial los candidatos pierden otra oportunidad para cautivar a nuevos electores y mejorar los procesos de participación política. Ante la ausencia de una comisión que raye la cancha tanto a los candidatos como a los medios durante los debates, los ciudadanos seguirán sin la posibilidad de ver por televisión una verdadera prueba de cámara para elegir a sus futuros gobernantes.

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Fiscalización Electoral

Sin ánimo de hacer publicidad gratuita y/o engañosa, acá envío una propuesta interesante de cobertura 2.0 de las campañas presidenciales en Chile.

La Tercera, junto a la Escuela de Periodismo UDP y Tendencias Políticas lanzaron un sitio especial para cubrir la campaña presidencial. Lo interesante de esta iniciativa es la difusión de datos de cobertura de medios a los presidenciables. Por ejemplo, es posible saber que Sebastián Piñera es el candidato con mayor cobertura en medios e Internet.

Además, el aporte de la Escuela de Periodismo UDP* permite fomentar la fiscalización de los medios a las promesas de campaña. Bien sabemos que en campaña los candidatos prometen el oro y el moro o hacen diagnósticos que no siempre se ajustan a la realidad. En el sitio, estudiantes de periodismo monitorean y contrastan cada una de las promesas y frases de campaña de los candidatos con datos reales y opiniones de expertos.

Ya que todavía no hemos visto debates reales entre los candidatos -y lo más probable es que tampoco los veamos- el sitio de La Tercera puede ser un buen insumo a la hora de elegir al próximo presidente de Chile. Eso sí, el desafío para La Tercera será lograr que la fiscalización sea igual para todos los candidatos. Además, podría incluir los datos de cobertura del resto de los medios -con nombre y apellido- y no solo de Internet.

Adjunto el link del sitio VOTA 2009

Saludos,

A.

 

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Los debates presidenciales son como un matrimonio sin sexo

Revista Poder
Julio, 2009
Debates presidenciales: matrimonio sin sexo

Se acercan los debates presidenciales. Pero no se entusiasme. Como en el pasado, las versiones 2009 probablemente sucumban ante las condiciones de candidatos y comandos para evitar que se consuma el real intercambio de ideas.

Por Arturo Arriagada

En Chile los debates presidenciales son como un matrimonio sin sexo, los candidatos se juntan pero no discuten. Siendo una oportunidad para el intercambio de ideas, los debates se han transformado en monólogos cuoteados por candidatos, comandos y los canales de televisión que los transmiten. Para encender la pasión -y en la medida que incluyan la participación de los ciudadanos a través de las nuevas tecnologías- los actuales candidatos a La Moneda tienen una oportunidad de organizar verdaderos debates que se hagan cargo de las demandas ciudadanas por una mayor representación en la deliberación de los asuntos públicos.

En democracias representativas como la nuestra, los debates presidenciales son fundamentales para candidatos y ciudadanos. Como en una entrevista de trabajo, los candidatos pueden dar cuenta de su experiencia, habilidades y proyectos en caso de ser elegidos. En tanto, los ciudadanos encuentran una oportunidad para obtener información y así decidir su voto. Al ser los medios de comunicación el principal canal de interacción entre políticos y ciudadanos, los debates encuentran en la televisión un espacio natural donde desarrollarse.

En principio, esta instancia de deliberación prometía conectar las preferencias ciudadanas con los asuntos públicos, mientras los candidatos comunicaban sus mensajes a millones de potenciales electores. En Chile eso no ha ocurrido y los debates sucumben ante un formato rígido y poco transparente. Por una parte, los candidatos controlan el mensaje al establecer condiciones que atentan contra el objetivo esencial del debate. Por otra, los ciudadanos no pueden enviar preguntas ni presentar quejas ante alguna entidad que regule la realización de estos encuentros. Por ejemplo, en Estados Unidos hay una organización independiente (Commission on Presidential Debates) que se encarga de producir los debates y de realizar estudios para mejorar su efectividad.

Cuando internet y la política empezaron su romance hace ya unos 10 años se prometieron mutuamente fomentar la participación ciudadana. Los optimistas de esta relación veían en la Red la posibilidad para que ciudadanos y políticos impulsaran cambios sociales a través del intercambio de información. Los pesimistas consideraban que -además de disminuir aún más la calidad del debate público- el acceso a internet limitaría las posibilidades de participación política. Un poco antes del triunfo de Barack Obama -el ahora ícono de los optimistas- los gigantes mediáticos CNN y YouTube organizaron un debate entre los candidatos demócratas y republicanos que corrían por obtener la nominación de sus partidos. El mundo vio por televisión cómo uno a uno respondían las preguntas de 30 segundos que ciudadanos comunes y corrientes subieron en video al sitio web. Era la convergencia de medios -televisión más internet- forzando los límites de la democracia representativa.

Pese a ser promocionado como una revolución política, este experimento político-mediático-ciudadano no logró estar a la altura de las expectativas que generó. En vez de emitir las preguntas más votadas en YouTube -uno de los grandes atractivos del nuevo formato- CNN a última hora eligió bajo sus propios criterios editoriales qué preguntas calificaban para ser presentadas en el debate. La hiperdemocratización pareció ser sólo una efectiva estrategia de marketing. En el debate demócrata los ocho candidatos contestaron 38 preguntas de 3.000 videos subidos a YouTube, mientras que igual número de candidatos conservadores contestaron 31 de 4.927 videos.

Desde el punto de vista de la participación, los debates de CNN y YouTube crearon un incentivo para que los ciudadanos -especialmente los más jóvenes- se interesaran en la campaña electoral y discutieran sobre las candidaturas de una manera asociada a sus prácticas cotidianas como el uso de YouTube. Por ejemplo, de los 2,6 millones de personas que vieron el debate demócrata, 407.000 tenían entre 18 y 34 años.

Al mismo tiempo, los debates lograron promover una instancia para el accountabiity político, donde ciudadanos y candidatos establecen vínculos de reciprocidad respecto a sus acciones y omisiones a través de un simple video. Aunque la decisión de CNN de omitir el criterio de los videos más populares fue también una señal que el nivel de discusión online no siempre está a la altura de las circunstancias. Es cosa de revisar los comentarios de blogs para tener una noción.

Hasta ahora, todos los candidatos presidenciales chilenos han confirmado su participación en el primer debate de estas características en el país, organizado por el portal Terra y Radio Cooperativa. Es de esperar que no echen pie atrás a último momento y que los organizadores tomen en cuenta la experiencia de CNN y YouTube, especialmente la relacionada con los límites y expectativas de la participación online. A seis meses de la elección, los candidatos presidenciales no pueden rehuir de un debate donde el intercambio y deliberación de ideas interprete la necesidad de diálogo entre ciudadanos y no sólo entre miembros de la elite.

Datos de rating debates televisivos en Chile pinchar acá. (Fuente: Time Ibope)

 

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